domingo, 25 de enero de 2026

LA HISTORIA SE REPITE

El famoso poema del pastor luterano alemán Martin Niemöller que escribió durante su confinamiento en el campo de concentración de Dachau, durante la segunda guerra mundial, se debe actualizar.

Este poema es un alegato contra la cobardía de los intelectuales y de la sociedad civil alemana en general, en él se abordan asuntos tan transcendentes como la asunción de la culpa o la responsabilidad de nuestras acciones.

Se han escrito muchas versiones de este poema, desde la década de los 50 del siglo pasado, no olvidemos lo que afirmaba la supuesta versión original.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,

guardé silencio,

ya que no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

ya que no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

ya que no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

no pronuncié palabra,

ya que no era judío,

Cuando finalmente vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar.

 

Casi ochenta años después de su publicación, la sociedad occidental parece reproducir los peores años del nazismo hitleriano y del fascismo italiano: se asumen discursos xenófobos, se culpa al diferente y al pobre de todos los males que nos afectan, y convierte en enemigo peligroso a cualquier persona que no encaje en los parámetros de uniformidad que imponen estas formas de poder absoluto.

En aquel momento eran los Adolf Hitler, Benito Mussolini, Francisco Franco, Ante Paveliç, Oswald Mosley, Pierre Daye o Antonio de Oliveira Salazar, los referentes del fascismo en Europa, ahora los referentes mundiales son los Donald Trump, Benjamín Netanyahu, Viktor Orban, Marine Le pen, Geert Wilders, Mateo Salvini, Giorgia Meloni, Santiago Abascal, Javier Milei o Jair Bolsonaro, pero las ideas y mensajes que transmiten son los mismos.

Cuando los fascistas vinieron a llevarse a los comunistas,

guardé silencio,

ya que no era comunista,

Cuando …........

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

no pronuncié palabra,

ya que no era judío, 

Cuando vinieron a matar y a expulsar a los palestinos,

no hice nada,

no era palestino,

Cuando vinieron a expulsar a los migrantes negros y latinos,

guarde silencio,

no era migrante y soy blanco

Cuando atacaron a las feministas,

no hice nada,

justificaba a los pobres machitos

Cuando vinieron a maltratar y a matar a las mujeres y a sus hijos,

mire hacía otro lugar

era un hombre muy macho

Cuando vinieron a maltratar y perseguir a los colectivos LGTBIQ+,

no hice nada,

no pertenecía a estos colectivos 

Cuando finalmente vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar.


Resulta preocupante constatar que individuos jóvenes de ambos sexos y mujeres, nacidos y socializados en contextos democráticos, beneficiarios de la libertad de expresión y del estado de bienestar, manifiesten inclinaciones hacia ideologías autoritarias y fascistas. Igualmente, llama la atención que personas migrantes respalden políticas restrictivas que afectan a otros colectivos migrantes. También llama la atención personas que pertenecen a colectivos LGTBIQ+ defiendan medidas xenófobas y excluyentes que inciden negativamente en sus propios derechos. Finalmente, genera perplejidad reflexionar sobre las narrativas transmitidas en el ámbito familiar por progenitores que, en su momento, fueron emigrantes durante el franquismo, y que parecen haber propiciado en sus descendientes una idealización acrítica de tiempos pretéritos.

Aquellos autodenominados patriotas que añoran políticas del pasado deberían dedicar más tiempo a la lectura y menos a plataformas como TikTok. Conviene recordar que Hitler accedió al poder en Alemania mediante elecciones democráticas, del mismo modo que Donald Trump ha alcanzado la presidencia de Estados Unidos en dos ocasiones. Analicemos ahora las políticas implementadas por el nazismo antes de la denominada ‘solución final’: la instauración de campos de trabajo forzado para disidentes, seguida de campos de exterminio para minorías étnicas como judíos y gitanos. Entre las primeras medidas se incluyó el ataque a la prensa y la prohibición de libros; posteriormente, la culpabilización de los inmigrantes como responsables de todos los males; la siembra del miedo que convertía a los vecinos en enemigos; y el recorte de la financiación cultural junto con la criminalización de los intelectuales. A ello se sumó un expansionismo imperialista, denominado por la Alemania hitleriana como ‘espacio vital’ (Lebensraum), acompañado de la creación de Estados satélite, con el objetivo de controlar Europa. De forma preocupante, Estados Unidos parece replicar estas estrategias: su ‘espacio vital’ abarca Canadá, México y Groenlandia, mientras que países como Venezuela, Argentina, El Salvador y Chile actúan como Estados títeres, en una dinámica orientada a dominar el continente americano. Como se observa, la historia tiende a repetirse, y si añadimos la proliferación de Fake News, se configuran todos los elementos característicos de la política trumpista.

1 comentario:

Anónimo dijo...

👏👏👏👏👏